Huir de la ley… Guarro!
Hoy por la tarde, mientras iba a conseguir mis sagrados alimentos me tocó ver una situación en la cuál dos personas huyeron de la ley: Cosa Guarra…
Sigan leyendo el post para conocer qué fue lo que paso…
Cruzaba el camellón de Insurgentes con mi bolsita incómoda de papel que te dan en cierta tienda de comida rápida de hamburguesas y mi chesco mediano en la otra mano, cuando de repente veo cómo un policía, a la vieja usanza de corretear las gallinas para hacer el caldo en los ranchos, se lanzaba entre autos detenidos hacia una motocicleta. En primer instancia me sacó de onda. “Guarro”, dije para mí, sin saber a quién se refería -si al motociclista que se había dado a la fuga, o al poli-, pero cuando empezaba a analizar la situación, volté hacia mi derecha para ver si podía cruzar y vi cómo un desesperado motociclista trataba de “brincar” las barreras que separan el carril del Metrobus mientras el poli se acercaba sigilosamente, como cuando un puma se lanzará contra un venadito… o algo así…
Total que el tío de la moto, por más que daba de brincos, no hacía que la moto saliera de su comprometedora situación (según el reglamento de tránsito, no se puede usar el carril del Metrobús para particulares)… La desesperación del muchacho por cruzarse era mucho, podíamos ver el nervio que tenía porque venía el poli… Ttodos mirábamos al infractor y al cazador mordelón… Todo se convertía en una tensión que se podía respirar en el ambiente… el piloto de la motoneta se baja entonces, carga la parte delantera y luego la posterior… se sube… mientras el uniformado le grita: “¿a’onde vas, mi’jo??”, que en el castellano sería: “¿A dónde cree que se dirige, joven infractor?”… Arranca su moto y escapa de las garras del oficial. El drama no termina ahí… El uniformado toma de su hombro -al mejor estilo de serie gringa de policías y rateros- y se mete entre los autos, que ahora estaban detenidos, no por el tráfico, sino por la luz roja del semáforo… Aproveché para comenzar a cruzar y llegar al extremo opuesto de la calle… Veo cómo el chico trataba de escapar por la banqueta del lado poniente de la avenida Insurgentes, cómo se baja, tatando de salir lo menos perjudicado por el camión que está muy pegado a la orilla… En eso veo cómo otro oficial sale de quién sabe donde -avisado por su parejita-, y se planta frente al infractor. Con la voz más guarra le dice: “¿qué te pasa ‘mi’jo*’?” y el muchacho le dice: “a ver, tranquilo, vamos a arreglarnos”…
Desafortunadamente, ya no pude ver el desenlace de este episodio en la ciudad… Pero la conclusión a la que llego es:
1) Faltar al reglamento de tránsito: es guarro.
2) Tratar de huír de la ley: es guarro.
3) Que el poli se sienta como depredador: es guarro…
4) Decir “mi’jo” es guarrísimo…
5) Usar casco y googles, es fresa…
6) Cargar una moto y salir corriendo porque un poli te persigue, es curadísimo…
5) Ver la cara de susto del infractor… ¡¡is priceless!!
* Mi’jo: Dícese de una persona entre los 15 y los 25 años en el argot policiaco.
Tags: Tarde, comida, alimento, metrobus, infracción, tráfico, policía, mi’jo, oficial, infracción, guarro
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Q paso mijo como q es guarro decir mijo psss…, y el descenlace fue q le bajaran lo de su comida de ese dia y lo del mariachi de su novia por k cumplian un año de novios ?_? (por cierto no fue una proyeccion) jajaja o casi no ??