Batman, El Hombre Murciélago: Un paseo en la rueda de la fortuna entre lo sublime y lo mediocre (en ida y vuelta mientras busquemos héroes)

En julio de 2008, a nivel mundial, veremos una nueva historia de un héroe siempre conocido generación tras generación en la cultura pop occidental: Batman.
Así que, en meditación escrita de los blogs (Batman 1 y Batman 2)redactados por el sabio Klavius en Guarro-Fresa, hago esta editorial.

Por Agustígula.Agradeciendo a los tlatoanis( Klavius & Gong)

PARTE 1 de 4 (más epílogo)

NOTA IMPORTANTE: Este texto está buenísimo. Si ustedes no son admiradores de Batman, les invitamos a que le den una oportunidad (invertirle en su lectura lo vale) para que conozcan un poco más de la historia detrás del mito. De plano, si no les interesa, Klavius ha publicado un sinnúmero de videos que probablemente les gustarán… Gracias (Guarrofresa.com)

Si hay algo que caracteriza al humano, especialmente al varón, sea guarro o fresa, en toda sociedad en el tiempo, es esa intrínseca búsqueda por un héroe que sirva como puente de comunicación entre lo mundano y lo divino (o sea, entre lo guarro y lo fresa, según aplique).

En la Europa antes de Cristo, era Hércules (Heracles, en denominación griega original) el héroe monumental a seguir y, comparando con los tiempos modernos sería algo similar a un Superman, pero el fornido Heracles era bien macho, depravado y guarrísimo. Luego llegó Jasón y sus argonautas (los argonautas eran marineros del barco Argos que comandaba el pudiente Jasón), un mercader muy aventado y mañoso, al estilo dandy Casanova como lo es Bruce Wayne (Batman) y no tiene la super-fuerza de Hércules, pero no le aunque, Jasón es muy inteligente, ágil y hábil para la verborrea, además de rodearse de gente talentosa y estar palanca con las altas esferas sociales (como el entorno social en el que Bruce Wayne se desenvuelve).

En tiempos más recientes se comprueba que los héroes admirados por la gente son respuestas directas al entorno cultural de su tiempo. El caso de Hércules es de un tiempo en el que Grecia se civilizaba y resistía el embate imperial de Persia, así que había que ser bien gandalla y fiel a los ideales de un naciente nacionalismo griego. Jasón corresponde a una Grecia totalmente afianzada en Europa que ya comercializaba con los pueblos árabes, así que los valores de fuerza eran sustituidos por la inteligencia y la política.

En analogía con el mundo antiguo, cuando surge Batman, el mundo occidental vive un periodo de reordenamiento fallido entre guerras mundiales que enfrentarían las jóvenes fórmulas republicanas contra el fascismo militar.

En aquellos días, la pobreza era lo común pero había pocos multimillonarios que monopolizaban al mercado. Esta oligarquía era solapada por la corrupción cotidiana la cual generalmente favorecía a la aristocracia empresarial y política (cualquier similitud con los tiempos actuales es mera coincidencia).

En los década de los ‘30s del siglo XX ya se había afianzado un nuevo medio de entretenimiento cultural: la historieta (comic, en su lengua original inglesa) , y resultó un escaparate para artistas y escritores que nomás no les dieron chance de escribir cuento alguno ni siquiera en revistas baratas. Eran tiempos de un desempleo avasallador tanto en los E.U.A. como en Europa. La cinematografía era la perfecta máquina de sueños, pero no siempre se podía ir a las costosas salas de cine. El comic era muy barato en aquellos días, pues tenía que robarle mercado a las revistas de chismes y vanidades.
Imaginen un país con la mitad de la población pidiendo limosna, ¡no es México!, estamos en Gringolandia en 1930 que amanecía inmersa en una gran devaluación monetaria mundial tras un crack bursátil ocurrido en el último tercio de 1929.

Así que los héroes negados en los guiones cinematográficos, ésos guiones que hacían reflexionar a la gente y cuestionaban al sistema, emigraron a los kioskos y puestos de periódicos pero a los protagonistas se les dotaron de super-poderes y/o habilidades únicas resultantes de la imaginación flexiblemente permisible de las historietas y, aunque no lo crean, nunca fueron cuentos ilustrados para niños, sino válvulas de escape de la asfixiante realidad de los adultos.

Hubo 4 héroes del desempleado occidental de los empobrecidos ‘30s:

  • Tarzán: que con su tanguita de leopardo y un afilado cuchillo, se alimentaba sanamente en la selva, nadaba y corría maratónicas distancias, (consecuentemente, manteniéndose en forma) y su errante vida resultaba, en primera instancia, para comer cada día y luego para librarla contra los depredadores, los cazadores furtivos y las manadas de animales salvajes que invadían la jungla que Tarzán habitaba, una clara alegoría del desempleado luchando por sobrevivir entre monopolios, pandillas, policía corrupta y caciques de barrio.
  • Flash Gordon: competencia exitosa de ciencia ficción de su original Buck Roger en el Siglo XXV. Flash Gordon era el clásico muchacho chicho de las películas de aventuras, rodeado de guapérrimas mujeres y cuyas aventuras basaban en salvar a la Tierra de las garras imperiales del extraterrestre conocido como el Emperador Ming. Las aventuras ocurrían en otro planeta lleno de tecnología, magia y ecosistemas psicodélicos que permitían miles de aventuras inimaginables. Las aventuras de Gordon recordaban mucho las historias a las leyendas como Ulises en la Odisea y guardaban ciertas similitudes íntimas, pues Flash, pese a que ensabanaba a cuanto forro hallaba, en realidad su coranzoncito era de una terrícola muy ordinaria, pero fiel y valiente.
  • La Sombra: En aquellos años, el Cine Negro, esto es, los filmes de detectives y gángsters, eran muy gustados en los E.U.A., pues existían muchas mafias gringas a las que a punta de balazos en bares y callejones la policía las mantenía a raya, viviéndose un estado de sitio siempre negado por las autoridades (¿en dónde he escuchado eso, eh?). La Sombra era un detective muy abuzadillo desde chiquillo que tenía el poder dado por los fantasmas del lejano oriente en integrase a su sombra y meterse a donde quisiera, inclusive al baño de las damas, al estilo del hombre invisible. Siempre empezaba con un caso detectivesco a encargo con una pista irrisoria, que siempre lo llevaba a enfrentarse a mafias empresariales y políticos corruptos, que casi siempre los llevaba ante la Justicia.
    Nótese que las historias no son para niños, sino espejos deformados de la realidad.
  • Y por último, Batman: Desde sus inicios, éste héroe fue promocionado por la serie Detective Comics de la DC Comics que apenas y comenzaba a ganar mercado, aprovechando el boom del cine de policías y ladrones. Batman era una de tantas propuestas de detectives al estilo del Cine Negro hollywoodense, pero resaltó de entre todos por el origen trágico del protagonista y la variedad exótica de antagonistas, que era un desfile de perfiles psicológicos que hasta el mismo Sigmund Freud hubiese terminado por replantear a la psicología humana en más de una vez.

Todos los 4 héroes tenían algo en común: eran socialmente disfuncionales; y si no chequen esto: Tarzán estaba sólo en la selva, sólo teniendo a su chimpancé como compañía sin zoofilia explícita; Flash Gordon era el único terrícola en un planeta ajeno y lejos del amor de su vida; La Sombra era, por ser detective, un apestado social pero socialmente útil, ya que hacía el trabajo sucio que un “hombre civilizado” no es capaz de hacer; y Batman era un pobre niño rico que quedó huérfano de manera trágica, pues presenció el asesinato de su padres en un asalto a mano armada para robarles la cartera, creciendo sólo y rencoroso por la injusticia recibida.

Los protagonistas eran personas disfuncionales emocionalmente como lo somos todos en algún momento de nuestras vidas, ya sea por amor, porque no logramos un lugar bajo el Sol que a todos ilumina, porque estamos muy lejos de casa o porque ya no contamos con los seres queridos para su consejo sabio.

Bruce Wayne, o Bruno Díaz en su incomprensible traducción española, es el hombre que uno ambiciona ser, pese a todo… me explico: Bruce es guapo, culto, elegante, millonario, sagaz y acertadamente misterioso (especialmente para las damas); digo pese a todo porque Bruce es, finalmente, un soñador que cree fielmente en la Justicia, sabiendo que la humanidad está, en los hechos, socialmente podrida.

Repito el “pese a todo” porque Bruce es un romántico desencantado del amor, que reconoce que su ausencia no le deja descansar ni de noche ni de día, aunque casi ya no recuerde el abrazo materno y los consejos paternos que le fueron arrebatados estruendosamente por un puñado de dólares.

Bruce Wayne es un multimillonario dueño de un consorcio mundial exitoso que le da miles de mujeres hermosísimas por hora, pero no se ha enamorado lo suficiente como para olvidar su carrera de justiciero, que es lo que realmente lo motiva a seguir adelante.
Un exitoso solitario, ése es Bruce Wayne.

Cuando decide Bruce qué hacer con sus noches de desvelo, además de ensabanarse a cuanta fresita linda se le cruce en sus fiestones semanales, se busca un disfraz que oculte su afortunada aristocracia. Primero usa un pasamontañas tipo subcomanche Marcos pero, de la misma manera, descubre que esa indumentaria no provoca ni miedo y mucho menos respeto (espero que no haya intentado disfrazarse de rabino asesino o de monje budista psicótico).

Nuevamente, ubíquemonos en los ‘30s: la figura de terror que mandaba a las personas, especialmente a las damas, con los psicólogos de aquellos días era, por increíble que ahora nos parezca, el vampiro chupasangre inmortal: Drácula; y es que el Drácula que intepretó Bela Lugosi en aquella década fue tan antológicamente original que luego gestaría el movimiento cultural del Dark y lo Gótico tanto en la literatura como en la música, casi 50 años después.

Pues bien, Bruce decide crearse un traje que referencia directamente al miedo incontrolable, aquella imagen que es mejor respetar (y si no, al menos temerle) para no infringir con el sistema local, con las leyes de la jungla de asfalto, con el orden de las cosas.

Como en su tiempo la imagen del Vampiro era una mezcla de miedo y respeto, Bruce se transforma en el Hombre Murciélago, para evitar que un caza-vampiros lo estaque creyéndole, en efecto, que es un demonio errante y no un hombre habilidoso y misterioso, que pega primero y, por lo tanto, que pega dos veces si transgredes las reglas de la vida de Ciudad Gótica, de su ciudad llena de sombras nocturnas trágicas.

CONTINUARÁ (To be continued) … (pulsa aquí para ir a la parte 2 de 4)

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3 comentarios

  1. Felicidades a Agustígula por tan completo y nutrido artículo sobre Batman. Se nota que eres super fan del comic y del paladín. Todos los visitantes, está un poco extenso pero vale mucho la pena.

  2. Realmente sublime.

    Te felicito por este post, esta excelente. Hacía mucho tiempo que nadie le hacía justicia al hombre murcielago.

    Gracias sinceras de un fan.

  3. No lo he leído todo, pero lo que leí está bien chido… HaHAhA…
    ¿por qué tan serios?

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