Gracias a la televisión, cine y medios impresos, la belleza física se ha convertido en un esterotipo que hace infelices a las personas. Tal es el caso de una mujer koreana que se volvió adicta al botox y ha llevado su adicción a niveles extremos. La fresa mujer se inyectó a si misma aceite de cocina.
Resulta irónico que el botox, esa sustancia que las personas se inyectan para desvanecer las arrugas se obtiene a partir de la toxina botulínica, responsable del botulismo. Inicialmente se había encontrado que en dosis controladas y con tratamiento previo, se le podía usar para tratar enfermedades como el estrabismo, migrañas, parálisis cerebral, pero más recientemente se le ha dado uso estético ya que detiene el envejecimiento facial.
Es polémico aún si su uso es más perjudicial que benéfico, pero en lo que se descubren todos los efectos secundarios, muchos famosos hacen uso de este tratamiento para permanecer jóvenes por más tiempo, sin embargo llegan al exceso y acaban deformándose.
Tal es el caso de la Koreana Hang Mioku de 48 años quien acaba de pasar a la fama guarrofresa por su adicción a las inyecciones de colágeno, silicona, botox y más recientemente aceite de cocina.
Hang Mioku era una bella joven oriental de ojitos rasgados y había hecho algo de modelaje. A sus 28 años lucía llena de belleza, juventud y vida (no es de mi estilo, pero bella al fin). A esta edad fue que se sometió a su primera cirujía, y ese fue el inicio de una tragedia.

A partir de esa primera intervención, Mioku se volvió adicta a la cirujía y constantemente acudía a los cirujanos plásticos para que le “arreglaran” su aspecto. Fue tanto que con el tiempo los mismos médicos se negaron a hacerle más cirujías y de hecho le recomendaron acudir a un especialista ya que padecía un desorden psicológico.
Los familiares de la mujer decidieron llevarla con un especialista mental y recibió tratamiento por un tiempo, hasta que Mioku decidió no asistir debido al alto costo que representaba.
De alguna manera encontró a un médico que aceptó aplicarle inyecciones de silicón e incluso, fue tan poco ético y profesional que le proveyó de jeringas y silicón para que pudiera aplicarse ella misma en casa.
Inmediatamente Mioku abusó del tratamiento y de hecho fue tan drástico que cuando se le acabaron las provisiones de silicón, decidió inyectarse aceite de cocina.
Desde luego que el daño que se hizo fue grave y permanente, pasó de ser una persona normal a un ser deformado y herido.

Ahora Mioku debe vivir con sus cicatrices y marcas en el rostro.

Es increíble lo que las personas son capaces de hacer con tal de vencer a la muerte y el paso del tiempo. Los tratamientos y cirujías a los que se someten acaban creándoles adicciones que a la larga destruyen sus vidas.
El deseo de seguir los estereotipos de belleza se vuelve obsesiones y los pierde.
Toda una fresa, esta mujer koreana

http://www.telegraph.co.uk/news/newstopics/howaboutthat/3439638/Cosmetic-surgery-addict-injected-cooking-oil-into-her-own-face.html
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Por un momento crei que era lin may, acabada de salir del quirofano de la MATABELLAS.
hola mi ppregunta es que es lo que les inyectan lo sustancia como se llama, y cuanto es el costo por unidad gracias